El mantenimiento no siempre se pensó como hoy.
Hasta los años 40 los equipos eran simples y estaban sobredimensionados. Parar una planta no costaba tanto, así que se reparaba cuando algo fallaba.
Después de la guerra la industria se mecanizó y cada parada empezó a tener un mayor impacto económico. Ahí nació el mantenimiento preventivo: planificar, programar revisiones generales y cambiar piezas por calendario, con la idea de que todo se gasta con el tiempo.
Desde los años 70, los estudios con datos reales de aviación mostraron que la mayoría de las fallas no depende de la edad. De ahí salieron el RCM y el mantenimiento por condición, y cambió la pregunta de fondo: ya no alcanza con saber cada cuánto cambiar una pieza, hay que entender cómo falla y qué consecuencia tiene esa falla.
Las tres etapas
| Etapa | Período | Idea central | Prácticas |
|---|---|---|---|
| Reparar cuando falla | Hasta los años 40 | «Si se rompe, se arregla» | Equipos simples y sobredimensionados; mantenimiento casi solo correctivo |
| Preventivo por tiempo | Posguerra a mediados de los 70 | «Cambiar antes de que falle» | Planificación, revisiones generales programadas, cambios por calendario |
| La revolución de la confiabilidad | Desde mediados de los 70 | «Cada modo de falla, su tarea» | RCM, mantenimiento por condición, análisis de modos de falla |
La pregunta que cambió
La pregunta pasó de «¿cada cuánto cambio esta pieza?» a «¿cómo falla y qué consecuencia tiene?». La primera supone que todo se desgasta con la edad. La segunda obliga a mirar cada modo de falla por separado, con su patrón, sus señales previas y lo que le cuesta a la operación. Los datos que provocaron el cambio están en ¿Los equipos fallan por viejos? y en el caso de Nowlan y Heap.
Continúa en Historia del mantenimiento 2/2: dónde estamos y hacia dónde vamos.
Fuente: J. Moubray, RCM II.