Durante años el mantenimiento se organizó sobre una idea simple: los equipos fallan por edad, así que conviene cambiar los componentes antes de que se gasten. Cuando se estudiaron los datos de falla de miles de componentes, esa idea resultó válida solo para una fracción menor de los casos.
Aparecieron seis patrones de probabilidad de falla en el tiempo. Tres están ligados a la edad: la bañera, el desgaste al final de la vida útil y el aumento gradual. Según el estudio, suman entre el 8 % y el 23 % de los componentes. En el resto la edad no manda: la probabilidad de falla es constante, arranca baja y se estabiliza, o es más alta justo después del montaje o de una reparación.
Por eso un reemplazo por calendario muchas veces no reduce las fallas. Incluso puede aumentarlas, porque cada intervención devuelve el equipo a la etapa de mortalidad infantil. Para esos modos de falla rinde más el monitoreo de condición, junto con un buen montaje, una puesta en marcha cuidada y reparaciones de calidad.
Los números de los tres estudios
Porcentaje de componentes en cada patrón:
| Patrón | United Airlines (1968) | Broberg (1973) | US Navy MSP (1982) |
|---|---|---|---|
| A · Bañera | 4 | 3 | 3 |
| B · Desgaste | 2 | 1 | 17 |
| C · Aumento gradual | 5 | 4 | 3 |
| D · Arranque bajo | 7 | 11 | 6 |
| E · Aleatoria | 14 | 15 | 42 |
| F · Mortalidad infantil | 68 | 66 | 29 |
| Ligados a la edad (A + B + C) | 11 | 8 | 23 |
| No ligados a la edad (D + E + F) | 89 | 92 | 77 |
Las proporciones cambian de un estudio a otro según los componentes que incluye cada uno, pero en los tres la mayoría de los modos de falla no depende de la edad.
El patrón es de cada modo de falla
Los patrones no describen equipos completos. Una misma bomba puede tener un impulsor que se erosiona con el uso, un sello mecánico que falla más seguido después de cada intervención mal hecha y un transmisor de presión que falla en cualquier momento. Por eso el análisis se hace por componente y por modo de falla. La serie sobre modos de falla desarrolla cómo describirlos.
Con datos propios, el comportamiento de un modo de falla se puede caracterizar con el parámetro de forma β de la distribución de Weibull: menor que 1 en mortalidad infantil, cercano a 1 en fallas aleatorias y mayor que 1 cuando hay desgaste. La calculadora de Weibull lo estima con sus límites de confianza, y la simulación de Weibull muestra cuántas fallas hacen falta para distinguirlo.
El estudio que dio origen a estos patrones y al RCM está en casos reales.
Fuentes: estudios de United Airlines (1968), publicados por F. S. Nowlan y H. F. Heap (1978); Broberg (1973); US Navy MSP (1982).